Lloró come non aveva bía llorado desde que era niño, un lanto feo, roto, de esos que salen desde un lugar che uno non sapeva che esistesse. Ya estoy aquí, mamma. Ya estoy qui. Carmen lloraba también, ma senza forza. Las lágrimas le caían por las mejillas hundidas sin que ella pudiera siquiera levantar la mano para limpiárselas. Rodrigo mirò intorno e ogni dettaglio che vide era peggio di quello precedente. En la parte de abajo de la puerta avevabía un hueco, un agujero rettangolare cortodo en la madera del tamaño justo para pasar un plato.
Insieme al copriletto c'erano dei resti di tortillas dure, una coppia di frijoles secche attaccate al piano e un vaso di plastica a volta. Alguien le pasaba comida por ahí. lo minimo, lo giusto perché non se muriera, no per compassione, per comodità. Un muerto levanta preguntas, una vieja encerrada y callada, no. Sulla scrivania c'è un balde che serve da bagno. Las paredes tenían marcas, rayas hechas con algo, tal vez una piedra, tal vez una uña. Rodrigo las contió sin querer.
Decenas, centinaia. Sua madre era stata contando i giorni nella sua stessa casa, nella casa che aveva costruito con il suo sposo, nella casa dove nacque Rodrigo. Qualcuno lo ha bloccato, come se fosse un animale. Le clavaron las ventanas, le pusieron cadenas y le pasaban comida por un agujero en la puerta, no para mantenerla viva, para mantenerla callada. Rodrigo aprì i dienti con tanta forza che gli troncò la mandibola. ¿Quién le hizo questo, mamma? Carmen cerrò los ojos, nessuna risposta.
Non avevo forza né valore. Ma Rodrigo sapevo che la risposta era a 200 metri da qui. Rodrigo caricò sua madre come se caricò un bambino. Pesaba nada, letteralmente nada. La coinvolse in una cobija pulita di quelle che viaggiavano nel camioneta e la accomodò nell'asilo del copilota. Canelo se subió de un brinco alla caja de atrás sin que nadie lo invitara, come se supiera che por fin alguien avesse bía venido a hacer lo que él no podía.
Manejó come loco. La clinica più vicina è a 40 minuti dalla carretera de tierra. Rodrigo la hizo en 25. Iba viendo de reojo a su madre, que se había quedado dormida o desmayada, con la boca entreabierta y la respirazione tan flaca que a cada rato Rodrigo le ponia la mano en el pecho para asegurarse de que seguía viva. Andai alla clinica derrapando, entrai nel carico. Los enfermeros lo vieron y reaccionaron de inmediato. La pusieron en una camilla, le conectaron suero.